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El seitán es un preparado alimenticio elaborado a base de harina de trigo, alga kombu y tamari (salsa de soja).

Fue creado por los monjes budistas en China hace más de 500 años y allá por los años 40 introducido en Estados Unidos.

Su proceso de elaboración es muy sencillo, tiene un alto valor proteico y es muy versátil en la cocina.

La harina de trigo se mezcla con el agua y se lava varias veces hasta separar el salvado y el almidón del gluten, dando lugar a la proteína  del grano en estado puro.

Esta masa es similar a la de la carne ya que contiene un 75% de proteína y un 14% de hidratos de carbono, aunque tendría carencia de un aminoácido que incluyen los animales en su músculo llamado *lisina.

Por este motivo no podemos hablar al 100% de un sustitutivo de la carne pero sí se asemeja mucho. Al incluir la lisina en cualquier receta hecha con seitán ya tendríamos el sustituto perfecto.

Desde el punto de vista organoléptico hay que decir que el seitán está muy bueno y su textura es similar a la de la carne.

Al tener un sabor neutro se le pueden añadir especias e ingredientes al gusto y el seitán absorberá todos los sabores.

Su presentación suele ser de una pieza, de color oscuro y consistente, maleable y que permite utilizarlo de diferentes maneras: a filetes, en tacos….

Propiedades nutricionales del seitán

  • Rico en proteínas y fibra
  • Favorece la digestión
  • Bajo en grasas y libre de colesterol
  • Rico en vitaminas y minerales: hierro y calcio
  • Bajo en sodio

Como consumir el seitán

El seitán admite las mismas elaboraciones que la carne, por lo tanto podemos encontrarlo en guisos, asado, frito, al horno e incluso sin cocinarlo como acompañamiento.

También está muy bueno rebozado al horno o en sartén.

Además tenemos las albóndigas, hamburguesas, rellenos para canelones, verduras rellenas de seitán al horno, pastel de carne (seitán)….un sin fin de posibilidades.

 

  • *La lisina es un aminoácido componente de las proteínas con capacidad antioxidante y necesaria para la creación de masa muscular, hormonas, anticuerpos y recuperación en lesiones o heridas. Está presente en las proteínas vegetales como: espárragos, puerros, remolacha, pimientos y espinacas. También en las proteínas animales.

 

Si te animas a probar el seitán lo puedes encontrar  aquí.